LLegamos a ver a los becerros a la hora de la merienda. A media tarde, maman los churros, y se esponjan las madres. Serenas y poderosas, se erigen en deidades de la dehesa.
- Buenos están los becerros, eh.
- Desde luego. Y a las vacas se las ve con pelo bueno.
Ha caído la primavera como una bomba, y los restos de pólvora y artillería se esparcen por los prados. Desde hace ya una semana no echamos pienso a las vacas. Queremos ver a las vacas, contarlas, y las llamamos con el grito característico anunciando la comida . Pero sólo unas pocas acuden al engaño. La hierba ya está hecha, ha calentado el sol estos últimos días y la ha dejado en su punto. A media mañana ya puede verse a las vacas tumbadas, satisfechas.
Estos días sólo echamos pienso a los animales de saca, esto es, a los que se van a lidiar durante el año: erales, novillos y toros. Durante el último año, están los animales en cercados de extensión más pequeña, de forma que tienen menos hierba disponible. No queremos que sólo se alimenten de hierba, porque o bien la hierba no está suficientemente hecha y no tiene todos los nutrientes, o bien tiene demasiada agua una vez hecha, como pasa ahora.
Con tanta agua en la hierba, los animales se saciarían enseguida, como hemos visto que les pasa a las vacas. Y perderían peso en cuanto se movieran o se estresaran, como ocurre por ejemplo cuando suben al camión. ¿Os habéis dado cuenta cómo los toros defecan continuamente en cuanto corren un poco? Así que perderían peso enseguida, pues con la hierba serían todo agua.
Para que los toros estén gordos y apretados, con la hierba no es suficiente. Para que hagan músculo y estén fuertes y preparados para la lidia es necesario, como todos sabéis, que tengan una alimentación equilibrada. No basta con poner a los toros gordos, como puede hacerse con un animal de carne en cinco meses; hay que esmerarse en su alimentación siempre, y de forma especial durante el último año.
Algunos podríais pensar que los toros se mueven menos al estar en cercados más pequeños, pero esto no es cierto. Basta observar durante un tiempo a los toros para darse cuenta de que no son unos animales que por iniciativa propia se pongan a correr como locos. Activos no es precisamente la palabra que mejor los define. ¿Alguien ha visto trotar a un toro en el campo? Caminan lentos y perezosos, se paran a rascarse en un árbol, se espantan majestuosos una mosca.
Ya sabéis todos que para que hagan músculo y se les apriete la carne, toca todos los días un poco de gimnasio. Tienen que dar un par de vueltas en el corredero, animados por los caballos.
Pero hoy es el día de las madres, así que vamos a volver al cercado de las vacas, donde nuestras protagonistas continúan su festín de hierba.
Aquí tenemos a Fardera

Y esta es una vaca preciosa, Cuba, con su becerra

Pero las más guapas del cercado, por aclamación popular, son Liromplera madre e hija. ¿O no os parece, las dos coleteras, y la becerra lucera?

Y para terminar este recorrido por las vacas madres, os dejo con Langostilla y nuestro viejo amigo Langostillo

Si son las vacas las deidades de la dehesa, hoy, día de la madre, celebramos con ellas el rito de la fecundidad, la fertilidad, y la belleza.




















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