Vino una amiga a verme. Una amiga a la que conozco de otros mundos y que de vez en cuando me ha oído contarle cosas del campo y de los toros, pero a la que el tema no le interesa demasiado. Como ella dice, si hubiera una guerra entre taurinos y antitaurinos, ella se mantendría absolutamente al margen.
Por eso me pregunto siempre cuál es la imagen que puede sacar de las historias que yo le cuento, si puede llegar a hacerse una idea del significado que tienen para nosotros, para los aficionados en general, los toros.
O, por el contrario, si es imposible entenderlo cuando no se tienen vivencias en primera persona, cuando no existe tierra fértil donde pueda prender la semilla. Se perderán entonces los datos y los sentimientos como polvillo por un colador con los agujeros demasiado grandes.
Ahora ha venido a verme, y se ha topado de lleno con este mundo. Quería llevarla al cercado de nuestros becerros, enseñarle a Fardera, a Langostillo, a Caraalegre, y ver si podría llegarle algo de lo que muchos de vosotros veis en esos becerros, en su presente y en su futuro.
Os voy a dejar con algunas de las fotos que ella hizo del día en el campo, y después con lo que me contó sobre la experiencia cuando volvió a su casa.


"Si te digo la verdad tenía una ligera idea de lo que iba a ver porque cuando he pasado por Salamanca para ir a Extremadura o Portugal, o incluso en terrenos de la propia Extremadura, había visto a los toros en los campos así que más o menos en el caso de los toros, lo que vi era ya lo que había visto antes; además en tu casa la verdad es que toros no vimos muchos, sólo los que están detrás de tu casa y de lejos. Lo que tengo que reconocer que no sabía era lo de las vacas bravas, para mí cualquier animal negro con cuernos era un toro o un ternerillo macho, no una vaca y nunca había estado tan cerca de ellas como para mirarle las tetillas jajaja.
También tengo que reconocer que viven muy bien y están muy bien cuidados, no les falta de nada, comida, libertad para moverse, sus amigos los cerdos para que les den conversación, L. haciendo de animadora llevándoles de vez en cuando a turistas inexpertos que se quedan atollados en el barro, para que pasen un buen rato.... en fin.
Pero lo que vi y siendo sincera, es que tan radicales son los taurinos, como los antitaurinos, los antitaurinos no conciben que a alguien le guste los toros y los taurinos tampoco pero a la inversa. Yo sabes que soy neutral y es un tema que me da igual y que no me meto ni para bien ni para mal, pero me sentí a veces un poco rara teniendo que justificar sin éxito que me dan igual los toros, también tengo que decir que nunca me sentí acosada ni incómoda ni ná de ná, estuve muy a gusto en tu casa y que nadie diga lo contrario... De todas formas entiendo que en tu entorno y en tu pueblo todos o la gran mayoría esté a favor de los toros porque hay mucha tradición y directa o indirectamente la gente vive de ello y es algo que desde que nacen está ahí y es lo más normal; sin embargo en León hay corridas una vez al año y alguna vez vaquillas en algún pueblo, pero si te digo la verdad sólo conozco un pueblo y al que he ido una vez en mi vida donde haya vaquillas todos los años. Ya sé que no tiene comparación pero en León es típico ir de tapas- pues nos pondríamos como locos si nos lo prohibieran por culpa de unos cuantos a los que no les gusta el alcohol.
Y esa es toda mi opinión, me encantó el campo y entiendo por qué te gusta tanto ir a Tamames y también me gustó que en tu familia, aunque cada uno ande a su bola todo el día, estéis tan unidos para que el negocio familiar siga adelante y no se pierda y me gusta como tratáis a los demás, trabajadores, amigos... y lo buenos que sois con todos.
Palabra de Dios!
¿Será verdad que somos tan radicales los taurinos? Puede que aceptemos que a alguien no le gusten los toros, pero seguramente pensamos siempre que es bien porque no los conoce, o bien porque simplemente no responden a sus gustos personales. Y de ahí que tendamos a tratar de querer explicar lo que son los toros para nosotros, intentando que con el conocimiento puedan entendernos, al margen de que compartan o no nuestra afición.
Pero quizá sí que seamos tan radicales como los antitaurinos, pues no concebimos que alguien pueda rechazar los toros aduciendo para ello argumentos que para nosotros son malintencionados, simplistas y parciales. Como los que ofrece Antonio Elorza en El País: "Ahimsa, no matar a un ser vivo: el concepto surge por oposición a la muerte de animales indefensos, signo de crueldad e ignorancia. Asumir ahimsa equivale a construir un orden moral fundado sobre el reconocimiento de que nuestra propia vida depende de preservar el mundo animal y la naturaleza".
Al menos mi amiga sabe que no somos ignorantes, y mucho menos crueles, que disfrutamos del campo y de los animales, y que trabajamos y vivimos cada día alimentando unos valores que nos ayudan a formarnos. Un orden moral tan válido, y no muy diferente, al que propugna A. Elorza, aunque él no pueda o quiera entenderlo.




















Comentarios
En El Retoñal tengo algo al respecto. Se llama "La historia interminable". Si quieres pasaté y le echas un vistazo.
Pero no te olvides también que los verdaderos anti-taurinos los tenemos dentro del mundo del toro.
Un saludo desde Huelva a todo el campo Charro y a ti Lucia.
Sobre el otro Tema, el de los radicalismos, pienso que el Radical Taurino que los aficionados llevamos dentro, surge como respuesta al ataque del Anti Taurino. ¿quien aguanta un día y otro que nos llamen asesinos, bestias...? En la vida te pueden gustar los toros o no, el problema surge cuando aparece el "Anti" y claro, el Aficionado responde...A mí, personalmente no me gusta el Futbol, ¡Pero no soy un Anti-Futbol!
Un saludo!
Aunque sea tarde, voy a contarte una historia propia. Mi padre, que era de Tamames y amigo desde niño de Ricardo, que conoció a tu familia de siempre, era el mayor aficionado que yo haya podido conocer e imaginar, y para mí el más sabio, y una vez, en medio de una discusión de esas de toros sí o no, del sufrimiento de las langostas y todos esos argumentos de andar por casa, me dijo: Piensa que aunque a í y a mí nos gusten los toros, se mata un animal y hay gente que no lo puede superar y que los debes entender. A partir de ahí, mi visión de los no aficionados y de los antitaurinos cambió radicalmente. A mí me encantan y ya, y al que quiera acercarse, se lo enseño como es, y si le gusta bien y si no, pues él se lo pierde. Si tú enseñas lo que tienes y si no les llega, poco más puedes hacer. Eso sí, los aficionados nos morimos de envidia cuando pensamos que en este momento alguien pueda estar dando un paseo por el campo y si es por tu casa, mucho más.
Un abrazo
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