¡Oh, por un trago de vino largo tiempo enfriado
en las profundas cuevas de la tierra
que supiera a Flora y a la verde campiña,
canciones provenzales, sol, danza y regocijo!
(...) Si pudiera beber, y abandonar el mundo inadvertido,
y junto a ti perderme en el oscuro bosque!
John Keats, "Oda a un ruiseñor"
Hoy llegamos a ver a los becerros justo a la hora de la merienda, en ese rato antes de que se ponga al sol en el que aún se disfruta de toda la luz de la tarde. Cómo habrán pasado el día vacas y becerros... y semental (huy, pero esto es una sorpresa que os contaré más adelante).
Supongo que como transcurre el día de todas las criaturas, hombres y animales: afanándose en ganarse el pan, en procurarse alimento, en seguir hacia adelante; en buscar la luz, en encontrar el camino.
Y ahora, después de haber bregado con lo que quiera que haya traído el día, exuda paz el cercado. Ha habido sol, y a ratos lluvia, un aire húmedo, cientos de margaritas que han bailado la danza de la primavera loca; hay dos o tres vacas en celo, el semental que se habrá paseado orondo y desmesurado; la hierba que va saliendo pero que aún no se ha hecho del todo; el becerro blanco que quizá aún no sabe que es diferente.
Cómo saber del día de vacas, becerros y toro, de lo que hace la dehesa cuando sabe que nadie la mira. Habrán transcurrido las horas del ganado como las nuestras, sencillas o duras, plácidas o decisivas. Pero una cosa si sé, porque la veo, porque estoy aquí en este momento justo, porque me llegan las ondas a mi orilla como cuando se lanza una piedra al medio de la charca.
Y es que el ganado ha cumplido con su día, y ahora se entrega confiado y sereno a la noche próxima.
Quizá podría quedarme aquí para siempre, puede que en una de esas pequeñas tenadas de chapa ligera ideadas para que se cobijen los becerros y no les falte alimento. O ahí, al pie de esas rocas, lo más lejos posible del cielo en el bajo.
Si pudiera beber el trago de vino de Keats, que sabe al verde del campo, y dejar el mundo sin que apenas se note, y desaparecer con las vacas entre los árboles tenues.
Si se quedarara esta paz para siempre, y siguiéramos caminando al paso que marca la vida, como becerros recién nacidos que siguen presurosos a las madres. No miran atrás las vacas, y sin embargo nunca perdió una madre a su cría, ni el becerro dejó de caminar a su lado.
Nos ven las vacas, y parece que posan para la cámara. Disfrutan del momento, de la tarde de abril loco, firmemente asentadas en el presente, más reales que ninguna otra cosa en el mundo. Quisiera quedarme, y saber sin saberlo que el pasado y el futuro no son más que nombres. No tener miedo a los recuerdos de lo que es por necesidad incompleto, ni indolencia ante un futuro que juega con naipes marcados.
Vivir el aquí, y el ahora, como Caraalegre que mama loco de contento, con ansia, con el rabo en alto, bebiéndose la vida a sorbos intrépidos. Sentir la plenitud del momento, con tal fuerza y convicción, que quede congelado para siempre en el tiempo.

¿Habrá quedado algo de la felicidad de Caraalegre en la fotografía?



















Comentarios
Espero que mañana martes tengais mucha suerte en Sevilla y que os embistan los toros, que por lo menos a traves de este blog se todo el cariño que le poneis para ello.
Un saludo y espero poder encontrar papel mañana para ir a Sevilla.
No te imaginas las ganas que dan de pasarse por allí y hacer lo que hice muchas veces, echar a andar desde Tamames para ir encontrándome los toros y las vacas y pararme un buen rato a verlos, precisamente a esa hora de la tarde, sin molestarlos e intentando que no reparen en uno. Pero desde este Madrid aún me pilla un poco lejos. Yo espero que todo lo de tu casa nos haga disfrutar en San Isidro y que los que tengan que torearlos sepan lo que se traen entre manos y no se les vayan con las orejas puestas, como ya ha pasado más de una vez.
Q bonito es siempre oir a la gente qu disfruta y respeta al toro en el campo
Mañana, debiérais de juntar a las reatas y ponerlas a ver el Canal+. Todos juntos, después de pedirles silencio y atención, para posteriormente comentar el éxito de los primos mayores en La Maestranza.
¡¡¡Mucha Suerte!!!
Un saludo!
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